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El efecto Pigmalión en la educación
Cuenta la leyenda que Pigmalión, rey de Chipre y escultor, no encontraba a la mujer que se acercara a su ideal de perfección femenina.
Cansado de buscar, esculpió en marfil a Galatea, su ideal de mujer. Su estatua era tan bella y perfecta que Pigmalión se enamoró de ella tanto que la besaba y la vestía con preciosas telas.
Pigmalión suplicó a Venus, la deesa del amor, que su estatua cobrara vida para ser correspondido. Cuando volvió a casa, observó que la piel de la estatua era suave. Besó a Galatea y ésta se despertó y cobró vida, convirtiéndose en la deseada amada de Pigmalión.
Hoy en día, se utiliza la expresión “efecto Pigmalión” para describir el siguiente fenómeno psicológico:
“El efecto Pigmalión es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tiende a confirmarlas. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, ni que sea contagiada por un tercero, puede darnos alas”
Aplicamos el efecto Pigmalión constantemente en nuestras vidas, algunas veces para bien (confiando) y otras para mal (desconfiando). Los docentes no escapamos de este efecto y creamos expectativas sobre los alumnos que determinan en gran parte su rendimiento final.
Cito a continuación parte del artículo de la Wikipedia sobre el efecto Pigmalión, en referencia al ámbito educativo:
“Rosenthal y Jacobson estudian el efecto Pigmalión desde la perspectiva de la teoría de la profecía autorrealizada. Esta teoría la entendemos como uno de los factores que influyen en la motivación de los alumnos en el aula. Aparentemente parece que es un efecto mágico, pero no lo es, lo que ocurre es que los profesores formulan expectativas acerca del comportamiento en clase de diferentes alumnos y los van a tratar de forma distinta de acuerdo con dichas expectativas. Es posible que a los alumnos que ellos consideran más capacitados les den más y mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Estos alumnos, al ser tratados de un modo distinto, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de una forma continuada a lo largo de varios meses, conseguirán mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes.”
Los docentes deberíamos aplicar el efecto Pigmalión positivo y formular expectativas positivas sobre todos nuestros alumnos, aunque veamos indicios de que no son tan buenos, les cuesta más, parecen más vagos, etc. Las respuestas de los estudiantes mejorarán sensiblemente con este planteamiento.
Por último, pero no menos importante, tenemos que ser muy conscientes de que aplicamos el efecto Pigmalión, a menudo negativo, con otros compañeros de profesión. De este modo estigmatizamos, demonizamos y respondemos a las acciones de ciertos docentes influidos por las malas expectativas o experiencias que hemos tenido con ellos. Como mínimo, deberíamos ser conscientes de ello.
Os dejo un vídeo muy interesante que muestra muy claramente la respuesta negativa de alumnos de primaria con un efecto Pigmalión negativo. Fue un experimento que se hizo por primera en Estados Unidos en el año 1968. Lo ideó la maestra Jane Elliott y tenía por objetivo concienciar a sus alumnos de los prejuicios raciales de su sociedad. ¡Realmente los concienció! Con un aprendizaje vivencial que se basaba en distinguir a los alumnos según el color de sus ojos. Altamente recomendable.
El documental está dividido en seis vídeos, aquí tenéis el primero, para ver el resto podéis visitar esta página de Youtube.
“Did you know?” Reflexiones para el siglo XXI
Entre junta y junta de evaluación, he rascado unos minutos en el Google Reader y he descubierto que existe una presentación denominada “Did you know?” (¿Sabías que…? ) que es sencilla pero plantea una serie de cuestiones sobre nuestra realidad actual que no podemos dejar de tener en cuenta.
La presentación está hecha en Flash pero la versión doblada sólo la he encontrado en Youtube así que, ahí va:
+info: shifthappens
[Vía Microsiervos]
Qué es Twitter y posibles aplicaciones
Los que seguís este blog con cierta frecuencia veréis que voy poniendo regularmente vídeos sobre Web 2.0 hechos por Sachi y Lee LeFever de The Common Show Craft. Son breves, claros y amenos y explican conceptos que mucha gente desconoce pero que suelen ser muy prácticos.
Esta mañana, estaba yo husmeando las novedades de otros blogs en mi Google Reader y he visto que hacía pocas horas habían subido un nuevo vídeo explicando qué es Twitter. Lo he visto e incluso lo he traducido al castellano (los subtítulos), esto de la Web 2.0 es genial, ¿no creéis?
Vídeo en inglés (subtitulado en castellano, AQUÍ).
Ah, Twitter, Twitter. Reconozco que veía esta palabreja a menudo en blogs de gente que estaba muy metida en el mundillo Web 2.0 y me costó un tiempo averiguar de que iba exactamente.
En resumen, se trata de “micro blogs“, es decir, blogs personales donde cada artículo tiene como máximo 140 caracteres. Nació con la idea de compartir nuestro día a día con las personas que conocemos (o incluso de las que no conocemos pero quieren saber qué hacemos).
Un servidor se resiste aún a la tentación de crearse una cuenta Twitter pero quizá con el paso del tiempo no aguante más. No sé si me acaba de convencer que los demás sepan qué estoy haciendo (tomando un café, en una conferencia, viendo un partido, etc), aprecio demasiado mi intimidad como para ir esparciéndola por ahí, sin más. Aunque está claro que uno mismo decide que es lo que pone y lo que no.
De todos modos pienso que, a pesar de estar más conectados con los demás, quizá acabemos haciéndonos adictos a este servicio y estaremos super comunicados pero en cambio nos costará quedar para tomar un café en vivo y en directo.
En cualquier caso, pensé alguna posible aplicación didáctica y se me ocurrió que un profesor podría abrirse una cuenta y que se suscribieran todos los alumnos de una asignatura concreta. Así los estudiantes irían recibiendo informaciones de interés como:
- Próxima entrega de deberes o trabajos…
- Fechas de examen
- Recordatorios para traer algún material en clase
- Disponibilidad de las notas
- Direcciones web relacionadas con la materia
- etc
También pensé en que el delegado de clase tuviera una cuenta Twitter y fuera informando debidamente de todo aquello destacado de la clase, tutoria, etc.
Ya que una de las formas de recibir los escuetos mensajes de Twitter es desde un programa como el Messenger, me parece que entonces los alumnos SÍ que se enterarían de muchas cosas (pasan grandes cantidades de tiempo enganchados al chat).
Si algún día pruebo alguno de estos inventos, os informaré debidamente
¿Y tú, para qué utilizas Twitter?
Decálogo del buen docente
Tenía colgada en mi habitación una hoja A4, semienterrada entre otras notas, con el título “Decálogo para empezar bien“. El texto está en catalán y nos lo dieron en un cursillo de formación para interinos el curso pasado.
Hoy de casualidad lo he visto y he decidido traducirlo y cambiarle el título ya que, no creo que sea sólo para “empezar bien”, es decir, para profesores noveles o para el inicio de un curso. Creo que es un decálogo a tener en cuenta siempre, seas novato o veterano, al inicio, en el nudo o al final de un curso académico.
Seguramente ya lleváis a cabo o tenéis en cuenta muchos de los puntos que aparecen. Aún y así, no estaría de más que lo imprimieráis y lo colgaráis en algún lugar visible porque a veces se nos olvidan las cosas más importantes y, según como, evidentes.
Decálogo del buen docente
1. Tener buena autoestima
2. Tener capacidad de adaptación:
a. Al contexto
b. A los alumnos
c. A otros profesores
d. A las familias
3. Dar habilidades para transformar la información
4. Realizar actividades cooperativas
5. Comunicar valores:
a. Respeto
b. Tolerancia
c. Compañerismo
6. Conseguir aprendizajes significativos
7. Tener unos criterios de evaluación claros
8. Trabajar en equipo
9. Trabajar la emocionalidad de los alumnos:
a. Entender como son
b. Animarles en los aprendizajes
c. Ponerles límites
10. No caer en los errores habituales:
a. Apatía
b. Desánimo
c. Pasotismo
d. Autoritarismo
e. Academicismo
f. Individualismo
g. Poca tolerancia
h. Miedo a probar cosas nuevas
i. Estancamiento didáctico
j. …
Para descargarlo o imprimirlo: decalogo_del_buen_docente.pdf
¿Eres visual, auditivo o kinestésico?
El sábado descubrí en una cena informal entre amigos qué es la PNL, siglas de Programación Neuro-Lingüística. Será por deformación profesional pero al principio creí que se trataba de un lenguaje de programación informático
. Pues no, la cosa va por otros derroteros.
La verdad es que saqué una vaga idea de lo que es en realidad. He buscado un poco por la Red y he encontrado alguna información pero tampoco me aventuro a posicionarme sobre su validez o utilidad. Eso sí, algunos aspectos que trata la PNL me parecen interesantes.
En primer lugar os pongo la definición traducida del artículo de la Wikipedia en inglés:
“La Programación Neuro-lingüística (PNL) es un modelo de comunicación interpersonal y un enfoque alternativo a la psicoterapia basada en el estudio subjetivo del lenguaje, la comunicación y el cambio personal.”
Si esta escueta definición no ayuda, aquí va un extracto del artículo Wikipedia en castellano:
Características de la PNL
La Programación neurolingüística parte de la teoría constructivista, la cual define la realidad como una invención y no como un descubrimiento. Se basa en el hecho de que el ser humano no opera directamente sobre el mundo real en que vive, sino que lo hace a través de representaciones mentales del mismo que determinan la forma en que cada individuo percibe el mundo.
Es un medio de autoconocimiento y evolución personal. Describe como la mente trabaja y se estructura, de manera que las personas piensan, aprenden, se motivan, interactúan, se comunican, evolucionan y cambian.
Esta técnica proporciona herramientas y habilidades para el desarrollo en comunicación y reprogramación de actitudes. Promueve la flexibilidad del comportamiento, la creatividad y la comunicación, el pensamiento trascendental y una comprensión de los procesos mentales, tanto para el desarrollo individual como para la optimización de cada grupo humano. Permite resolver fobias, miedos y situaciones similares en pocas sesiones de trabajo.
¿Y qué me llamó la atención de lo que nos explicaron los amigos que están realizando un curso de PNL? Para empezar que existen tres modos de percibir la realidad (y por tanto, de aprendizaje): visual, auditivo y kinestésico.
Para más información de estas representaciones de la realidad recomiendo la lectura del documento PDF:
[Actualización: el siguiente enlace estaba roto y no se podía acceder al documento. He buscado un poco y he vuelto a encontrar el PDF en otra web pero ahora la he copiado en el servidor de wordpress]
“VISUAL, AUDITIVO o KINESTÉSICO – Los alumnos” de Jorge Neira Silva.
En especial, a partir de la tercera página donde se describen:
- Las características de cada sistema de representación
- El comportamiento de las personas según el sistema de representación que tienen más desarrollado
- Actividades VAK (Visual – Auditivo – Kinestésico) a desarrollar por alumnos y profesores en el aula
Muy resumidamente, si yo soy un profesor visual (me temo que sí) y tengo alumnos kinestésicos o auditivos puede darse el caso que su aprendizaje se vea dificultado porque no soy capaz de crear canales de comunicación adecuados para ellos.
Según la PNL esto explicaría porque hay veces que dos personas no llegan a entenderse ni a la de tres ya que su enfoque sobre una determinada circunstancia es distinto y no son capaces de verlo bajo la perspectiva del otro (os dáis cuenta de las palabras que he utilizado, soy demasiado visual, me temo
)
Para acabar, otro extracto de PNL de la Wikipedia:
“El mapa no es el territorio” [...] La PNL postula que cada persona construye su propia verdad, que a veces, llamamos el “mapa” del territorio o del mundo. Por tanto, cada uno dispone de su propia realidad y su “verdad” subjetiva. Todos los seres humanos tenemos distintos “mapas” o reproducciones interiorizadas del mundo, con los que nos orientamos dentro del mismo. Sin embargo, “ninguno de estos mapas constituye una representación completa y detallada del entorno”. [...] Los “filtros” que ponemos en nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos. Si usted va buscando por el mundo la excelencia, encontrará la excelencia. Si va buscando problemas, encontrará problemas. De tal forma que esos filtros están influenciados por los “mapas” y se retroalimentan mutuamente. Cambiando sus filtros, usted puede cambiar su mundo. Si quiere cambiar su realidad externa, cambie primero su realidad interna. El lenguaje es un filtro; refleja pensamientos y experiencias de nosotros, trasladando el mundo real a nuestro ulterior. Habilidades valiosísimas en la comunicación; Emplear palabras precisas que tengan significado en el mapa de los demás y determinar de manera precisa lo que una persona quiere decir con las palabras que usa (Véase “Metamodelo”). Los Sistemas representativos son las formas en las que representamos las experiencias y a través de las cuales nos expresamos. Se basan en los cinco sentidos: Vista, olfato, gusto, tacto oído que denominamos “canales” de comunicación. Las personas son más predispuestas a usar uno más que otro en su interacción con el mundo y sus procesos internos. Los sistemas de representación se expresan también por medio del lenguaje de tal forma que podría darse el caso que, entre personas que usen distinto tipo de canal, se produzcan dificultades en la comunicación a la hora de expresar el mensaje. Empleamos los mismos caminos neurológicos para representar la experiencia en nuestro interior que para experimentarla directamente.
Una primera conclusión es que, a pesar de que cada uno de nosotros es predominantemente visual, auditivo o kinestésico, deberíamos como profesores (¡y como personas!) potenciar los canales de comunicación que tenemos menos desarrollados para comunicarnos mejor con todos los alumnos.
Motivación: que cada uno ponga de su parte
El viernes hice un pequeño sermón a unos alumnos a los que les enseño Servicios de Redes porque algunos…
- trabajaban a medio gas,
- al primer obstáculo en una práctica se agobiaban, se rendían y exigían mi ayuda (sin consultar documentación alguna),
- no prestaban mucha atención,
- de vez en cuando se distraía alguno con el messenger, algún fotolog o algún vídeo de youtube.
Es cierto que estos alumnos están haciendo un esfuerzo considerable porque asisten a un curso de administrador de redes por las mañanas (yo doy clases los viernes) y por las tardes estudian el ciclo de grado medio de informática, 10 horas al día en total, poca broma. Soy el primero que encuentra ilógica está sobrecarga de horas para los alumnos pero ellos se apuntaron “voluntariamente” al curso de las mañanas y tampoco os aburriré con los tejemanejes que envuelven esta situación.
Supongo que parte de culpa de su actitud es mía, aunque llevo años enseñando aún me cuesta no socorrer a un alumno con un problema. No es que le diga la solución, pero lo oriento bastante, en ocasiones quizá demasiado, para que la encuentre. A veces me cuesta ponerme un poco más estricto y decirles que consulten la documentación, que investiguen un poco antes de preguntar o darse por vencidos. Quizá sigo actuando así porque sé que para ellos es totalmente nuevo y no puedo pretender que lo resuelvan con la misma soltura y rapidez como lo hago yo (gracias a mi experiencia en la materia). Pero claro, si les echo un cable a la primera de cambio, raramente se molestarán en investigar por su cuenta.
A pesar de todo, el curso que están haciendo no les cuesta ni un céntimo pero en un centro privado puede salir por unos 2.000 €. Además, lo que les enseñamos, aunque esté más o menos disponible en Internet, el esfuerzo para asimilarlo de ese modo sería tan grande que dudo que ninguno de ellos lo pudiera hacer de forma autodidácta. Por tanto creo que, si vienen, deberían poner un poco más de su parte.
Cuando salían de clase un alumno me habló de que si no tienen motivación, difícilmente pondrán de su parte para estar más atentos, ser más resolutivos, etc. Añadió que alimentar esa motivación era tarea del profesor.
“Hasta cierto punto, sí“. Le contesté yo. Pero el alumno también debe poner también de su parte. Ni el mejor profesor del mundo podría motivar a aprender algo a un alumno que no quiere aprenderlo, por la razón que sea. Por tanto, aquí TODOS somos responsables:
- Los profesores deberíamos estar motivados en hacer nuestra labor y debemos estimular y motivar a los alumnos con nuestra actitud y nuestra acción docente, pensando en cómo hacer las clases más interactivas, participativas, prácticas, etc.
- Los alumnos deberían estar motivados, al menos mínimamente, de estudiar lo que estudian. Aún más cuando el curso es voluntario o los estudios, postobligatorios (como los Ciclos Formativos). Ir a clase con una actitud menos pasiva y más constructiva.
- Los padres y madres deberían motivar a sus hijos a seguir estudiando, preguntándoles cómo les va, si les gusta lo que hacen, preocupándose de si van a clase, de cómo les va con tal o cual profesor, con sus compañeros de clase, de si hacen los deberes…
- El resto de la sociedad debería valorar más la tarea del profesorado, dejar de hacer críticas destructivas y peyorativas (no hacen nada, trabajan poco, tienen muchas vacaciones…) y volver a valorar la figura del profesor, transmitiendo a los alumnos un respeto por la difícil labor de educar, con todo lo que conlleva cuando quiere hacerse bien. Y si sus críticas se basan en lo que vivieron como alumnos con algun mal profesor o saben de algun conocido que tiene un profesor “aberrante” pues que dejen de quejarse de forma estéril y recurran a los medios pertinentes para mirar de remediar esa situación: tutor, jefe de estudios, consejo escolar, inspección, carta a los periódicos, etc.
Que nadie caiga en el error de asignar toda la responsabilidad de la motivación de los alumnos sobre la figura del profesor. Aquí todos tenemos que poner de nuestra parte.
Una gran verdad
“Lo mejor de enseñar es aprender”
Lo dicen en la película “Half Nelson“, que no he visto, pero me identifico plenamente con la frase. Cuando enseñas, aprendes:
- Lo que tienes que enseñar (cuando no lo sabías o si no, profundizas en el tema, te reciclas, estimulas tus neuronas…)
- A mostrárselo a los alumnos de la mejor manera posible (cómo estructurarlo y presentarlo, qué actividades harán, ¿utilizo las TIC?…)
- A captar sus reacciones (¿lo han entendido?,¿se les hace pesado?, ¿les motiva?…)
- A controlar la situación (saber mantener la atención, acallar a los inquietos, resolver conflictos…)
¿Quién da más? ![]()
Ayudadme a completar la lista o explicad vuestras experiencias.
[Yo aprendí Office de verdad cuando tuve que darlo en una academia de informática
]
Confucio dijo…
“Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo aprendí, lo hice y lo entendí.”
Aplíquese la cita en cuestión al mundo educativo y comprenderán el porqué de afirmaciones que se hacen sobre nuestros alumnos:
- “No prestan atención”
- “Se olvidan de las cosas que explicamos”
- “No tienen nivel suficiente”
- etc
Sobre todo cuando gran parte de la docencia se basa en la transmisión de conceptos, exposiciones orales… es decir, está centrada en el profesor y no en el alumno, que queda relegado a un papel pasivo.
Seguramente es necesaria a menudo la exposición de conceptos por parte del profesor. Pero seguramente también se puede reducir el tiempo de exposición y complementarlo con ejemplos sobre lo que se ha explicado y, lo más importante, con ejercicios y actividades que trabajen lo que se ha visto. Es entonces cuando los alumnos se dan cuenta de si lo han entendido o no. La actividad pasa a centrarse en el alumno, toma un papel activo y, como dijo Confucio hace unos 2.500 años: al hacerlo, lo entiende.